Núm. 4 (2012)

Exposición LIMBO, Leonardo Portus. Noviembre 2011

La perspectiva que se expande en cuarenta años de enseñanza del arte nos permite realizar un ejercicio de reflexión, a saber cual es la función y necesidad de una escuela de artes en la sociedad contemporánea, en nuestra región, en nuestra ciudad.

En primer lugar arremete el concepto de lo contempo- ráneo como paradigma necesario para validar un discurso actual y actualizado, tendencia de facto que permite comprobar si aquello que se sostiene corresponde a la “vanguardia” en el sentido original de su definición, es decir al ultimo impulso investigativo que se visualiza en la enseñanza y en la aplicación de estos conocimientos a ejercicios aplicados.

El devenir de toda escuela de arte se soporta por un lado en la tradición de las disciplinas (su fuente histórica) y por otro lado en su despliegue de análisis semióticos (su razón estética), pero además subyace un sistema orgáni- co que escapa a la clasificación cualitativa y cuantitativa de la institución, a decir entonces una substancia que opera como un bajo continuo, subconsciente colectivo que aporta lo fundamental para construir una identidad. En este caso, tendencia o modo de ser de las artes visua- les en Concepción, lo que sin vanidad comprendemos al ser la única escuela de artes visuales a nivel superior du- rante estos 40 años. Esta sinergia desplegada rizomati- camente en un crecimiento permanente es el soportado por tantas generaciones de estudiantes que han pasado por aquí, para también sembrar más allá.

Porque a diferencia de otras formas de conocimiento el arte en términos generales pareciera aún exigir lo empí- rico como una base mínima para hacer de ese conoci- miento que, presentado desde lo teórico no da abasto para cubrir la necesidad de la experiencia, o mejor dicho, del deseo de la experiencia.

Publicado: 2020-09-07