Vol. 42 Núm. 407 (1965)

RICARDO LATCHAM.  Se resiste el ánimo a representarse a Ricardo Latcham eternamente inmovilizado, enmudecidos para siempre sus labios, ausente su espíritu del bullir cotidiano. Había en sus palabras y actos tal fuerza expansiva como si tuviera permanentemente inquietado por las innúmeras formas del  vivir humano, como que su designio fuera el caminar por los espacios de la cultura y la geografía, esquivando, incluso, el reposo a que lo obligaba su estado físico. 

Publicado: 1965-03-31

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