La ciudad de Temuco es la capital administrativa de la región de La Araucanía, Chile. Su fundación en 1881 se enmarca en la estrategia de ocupación republicana de los territorios ancestrales del pueblo Mapuche, que inició como un fortín militar en el contexto de la denominada Ocupación o Pacificación de la Araucanía, entre los años 1852 y 1887. Este suceso combinó estrategias de conquista y colonización (González y Bernedo, 2013), mediante la introducción del ferrocarril y del modelo exportador de materias primas forestales y agrícolas. Entre 1893 y 1969, Temuco se consolidó como un nodo estratégico de comercio y articulación ferroviaria (Flores, 2012). El primer plano regulador, que data de 1892, diseñó el trazado de tres avenidas de 50 metros de ancho y una diagonal de 30 metros, concebidas como límites urbanos y como articulación con la red vial hacia el sur del país.
Hasta la década de 1950, el eje estructurante de la ciudad fue la avenida Balmaceda, en orientación Este a Oeste. Esta vía se emplaza en las laderas del cerro Ñielol, superponiéndose a antiguos asentamientos del pueblo Mapuche y sitios arqueológicos de la cultura Pitrén y Vergel (Pozo y Melinao, 2023). La planificación de esta avenida implicó la marginación de la población mapuche fuera de los bordes urbanos mediante las denominadas reducciones indígenas y la instalación de instituciones estatales y eclesiásticas. A su vez, la urbanización acelerada de la ciudad sobre territorios ancestrales mapuche ha transformado sus prácticas y acciones cotidianas espacializadas (Núñez et al., 2022), tanto por los desplazamientos a la periferia de las ciudades en momentos de la ocupación de La Araucanía, como en la actualidad, donde la presión inmobiliaria tensiona sus territorios transformando sus límites físicos y simbólicos (Núñez et al., 2022).
Las transformaciones urbanas imprevistas y el constante descuido por la conservación de documentación histórica planimétrica y cartográfica en la ciudad de Temuco han provocado problemas con el diseño de nuevas modificaciones a la trama urbana de la ciudad.
Con anterioridad, se ha estudiado la planificación del trazado urbano de la ciudad desde el análisis comparativo de cartografías históricas con perspectiva arquitectónica, destacando trabajos como el de Navarrete (1959), Barría (2021), Pérez et al. (2023), Antivil (2024) y Barría y Pérez (2024).
Además, destaca el estudio histórico-antropológico de Pozo y Melinao (2023), que analizan los hitos de significación cultural en la ciudad. Ambos componentes de la ciudad, el arquitectónico y el cultural, facilitan el diseño de nuevas transformaciones de la trama urbana de la ciudad de Temuco, pero se ha mantenido una perspectiva de análisis territorial por capas, no integrativo, que dificulta evitar conflictos territoriales. Históricamente se ha ampliado la ciudad de Temuco sobre terrenos con título de merced vigente1, humedales, sitios arqueológicos o patrimonio arquitectónico, afectándolos directamente.
Con el fin de apoyar en la resolución de esta problemática, el presente estudio tiene por objetivo general indagar en las transformaciones del centro histórico de la ciudad de Temuco desde la avenida Balmaceda, como su eje principal, en base al diseño del primer plan regulador de 1892. Para ello, se plantean los siguientes objetivos específicos: 1) Catastrar las transformaciones de la trama urbana del centro histórico de la ciudad entre 1881 y 2023; 2) Identificar las transformaciones en los usos de suelo de la avenida Balmaceda; 3) Caracterizar el paisaje cultural asociado a la avenida Balmaceda según sus elementos patrimoniales y sitios de interés cultural. Los resultados de la investigación podrán entregar insumos para la realización de planes de gestión patrimonial y planificación urbana en la ciudad, centrados en su identidad territorial.
MARCO TEÓRICO
Charles Birnbaum define que un paisaje cultural tiene cuatro tipos: paisaje histórico diseñado, paisaje histórico vernáculo, sitio histórico, y paisaje etnográfico (Cambón, 2009). A su vez, un paisaje cultural de carácter urbano refleja cómo las ciudades se insertan en distintos territorios y adoptan diversas formas, existiendo tres tiempos de la ciudad, según Roncayolo (2002): el tiempo de construcción, el tiempo de los usos y representaciones, y un tiempo de maduración y valoración del conjunto (en Alcantar, 2019, p.95). Estos confluyen en el trazado urbano como un palimpsesto, término que considera la ciudad como un texto, donde las sociedades y generaciones que la habitan borran parte de la escritura precedente para reemplazarla por la propia, constituyendo así la memoria territorial del lugar a través de la superposición de sus huellas, tanto materiales como inmateriales (Comunidad ISM, 2012; Peris, 2014).
En términos de morfología urbana, Barría y Pérez (2024) señalan que la región de La Araucanía, de fundación republicana, inicia con una retícula en damero que se ajusta a las condiciones topográficas del terreno, con posteriores ensanches por el aumento de la población. Estas ciudades republicanas serían proyectos de dominio y se diferencian de las fundaciones coloniales por su “distribución extendida de las instituciones estatales y civiles, y la definición de nuevas dimensiones en calles, y espacios como avenidas y plazas secundarias” (p.7). Además, Barría (2021) menciona que la ubicación de fuertes republicanos en La Araucanía, en especial con Temuco, se ubicaron según inflexiones topográficas, predominando la dominación por el trazado urbano, donde se priorizó la facilidad de los accesos y la disponibilidad de suelo (Lara, 1887, como se cita en Barría, 2001, p.77). Barría (2001) clasifica la forma urbana de la retícula de Temuco en damero y con trazado férreo al interior, manteniendo una orientación al norte magnético.
METODOLOGÍA
Se realiza un estudio de caso exploratorio de tipo inductivo, con énfasis descriptivo y analítico, considerando un período de estudio entre los años 1881 y 2023. El área de estudio se corresponde con la Avenida Balmaceda y el casco histórico de la ciudad de Temuco, región de La Araucanía, Chile. El primero se analiza según los elementos anexos a la avenida, y el segundo se delimita entre las calles Av. Prieto Norte al poniente, cerro Ñielol y alrededores de la Av. Aníbal Pinto al norte, línea férrea al oriente, y, León Gallo y la ciclovía al sur.
Se consideró un enfoque fenomenológico con un análisis de integración metodológica mixta de tipo secuencial, considerando fuentes documentales, análisis cartográfico, catastro urbano con prospección sistemática y estudios de casos en profundidad. Se entrevistó a un total de 7 personas de sexo femenino y masculino, entre los 75 y 100 años, por medio de entrevistas en profundidad y cuadros comparativos de contrastación cartográfica y bibliográfica.
El catastro urbano se realizó en diciembre del año 2023, por medio de caminatas pedestres y toma de fotografías in situ. Las cartografías históricas se redibujaron en el programa AutoCAD y CorelDraw (Figura 1), mediante un proceso de dibujo vectorial y sobreposición de imágenes. Para la ejecución de los resultados se utilizó el análisis comparativo y la triangulación de datos, realizando una contrastación de la cartografía histórica con los documentos y la memoria oral, corroborando el trazado urbano efectivo de la ciudad y modificando los redibujos cartográficos según 4 períodos evolutivos de la ciudad, que se describen en el siguiente apartado.
Transformación de la Avenida Balmaceda: del Diseño a la Ejecución
A continuación, se realiza un resumen de las etapas evolutivas de la construcción de la Avenida Balmaceda, caracterizando su diseño, ejecución y modificaciones (Figura 2). Para ello, la avenida se divide argumentativamente en dos extensiones; oriente y poniente, con la avenida diagonal Caupolicán como eje divisorio. Se presentan cartografías redibujadas de cada etapa, destacando los usos de suelo anexos a la avenida Balmaceda, que fueron reconstituidos según contrastación de información cartográfica, memoria oral, iconográfica y bibliográfica.
Primera Etapa de Diseño (1881-1902)
La avenida Balmaceda se proyectó en el plan regulador de 1892 bajo el nombre Avenida de 50 metros (Figura 3), aunque ya había sido mencionada en el plano de 1890 del grupo n°1 de aviación de Temuco (Antivil, 2024) y la instalación del Cementerio General de la ciudad en el año 18912.
En este período se construye la avenida Balmaceda a los pies del cerro Ñielol como un eje delimitador de lo urbano, utilizando un elemento natural como barrera y frontera. Se destaca la reserva de suelo estatal y la destinación de terrenos a las monjas de La Providencia en el año 1893, posicionándose como una barrera física e ideológica, tras la cual se encontraban las reducciones indígenas de las comunidades mapuche. En este período la avenida Balmaceda tuvo un carácter altamente residencial.
La instalación del cementerio general en el año 1891 se observa como un evento no diseñado, que se alinea con los principios de higienización urbana de la ciudad moderna. Destaca este hito como el principal elemento intercultural y vernáculo en el uso de suelo de la avenida, donde su origen se remonta a la necesidad de sepulcro para los colonos, siendo recomendada la ubicación por habitantes Mapuche. Este elemento se condice con los hallazgos arqueológicos de antiguos Eltun anexos al Cementerio general, que fueron declarados Monumento Nacional en la década de 1960.
Segunda Etapa de Límite Urbano (1902-1940)
A partir de 19023, la extensión poniente de la avenida fue destinada al uso público, albergando importantes instituciones como el Cementerio General, Escuela Agrícola, la Quinta Agrícola, un gimnasio, un colegio y un asilo fiscal de indígenas para la Escuela Industrial (Figura 4). En la extensión oriente de la avenida, el uso de suelo fue principalmente comercial, con instalación de barracas, sucursales comerciales, galpones y molinos. Este uso comercial se extiende a la avenida F. A. Pinto, posicionando a la avenida Balmaceda como un corredor de tránsito comercial entre la estación de ferrocarriles y los accesos principales a la ciudad, hacia el norte y el poniente.
En contraparte, para este período la única vía intercomunal hacia la ciudad de Cholchol era la avenida Los Colonos , a pesar de que el plan regulador de 1892 había proyectado a la avenida Balmaceda como tal. Sin embargo, conflictos de tenencia de tierras con colonos beneficiados por parcelaciones impidieron su consolidación.
Entre los años 1920 y 1940, la avenida Balmaceda se consolida como límite urbano, vía intercomunal rural y con uso de suelo estatal, residencial y comercial. En los terrenos reservados para uso estatal, no se logra instalar el parque por falta de recursos públicos.
En tanto, la avenida Los Colonos4 deja de ser ruta intercomunal y se transforma en el nuevo paseo público de la ciudad, sin tener el ancho ni el diseño adecuados para ese uso. Este cambio representa el segundo hito de uso de suelo vernáculo en la ciudad de Temuco, donde la instalación de la Sociedad de Fomento Agrícola (SOFO) y los amplios jardines de comercio de flores de los colonos, trasladan el eje de paseo público de la ciudad desde la amplia avenida Balmaceda a una avenida angosta. Esta transformación genera problemas viales en la ciudad de Temuco que se mantienen hasta la actualidad.
Al consolidarse la avenida Los Colonos como paseo público, la avenida Balmaceda se convierte en la ruta intercomunal que conecta la estación de trenes con la ciudad de Cholchol, con la posterior creación de la avenida Pedro de Valdivia. Se amplía el eje comercial de Temuco desde los alrededores de la plaza de armas hacia la avenida Balmaceda, atrayendo nuevos residentes y fomentando la subdivisión de parcelas, así como la expansión de los servicios de alcantarillado y agua potable de la ciudad.
Tercera Etapa de Paseo Público y eje Institucional (1940-1960)
A partir del año 1940, y tras el terremoto de Chillán que afecta a la ciudad de Temuco, se inicia un primer proceso de renovación urbana orientado a la arquitectura moderna con financiamiento principalmente municipal. En este contexto, la avenida Balmaceda comienza a consolidarse como un eje modelo, destacando la instalación y remodelación constructiva a hormigón de diversas instituciones públicas: Biblioteca Municipal Galo Sepúlveda, Liceo de Hombres, dos escuelas de enseñanza básica y la cárcel municipal. La construcción de la nueva cárcel de Temuco en la Avenida Balmaceda es un hito importante de este período, reforzando la idea de límite urbano y periférico de la ciudad, y en los años posteriores, marginando a la avenida.
En paralelo al fomento institucional y público de la avenida por parte del Municipio, la iniciativa privada intenta reinstalar a la avenida como un paseo público por medio de la agrupación Amigos del Árbol, que desarrolla un programa de arborización en la avenida y elementos de carácter turístico en el Cerro Ñielol. Este proceso de embellecimiento privado motiva a la Municipalidad, con posterioridad, a instalar elementos ornamentales y recreativos en la avenida Balmaceda. No obstante, la avenida Balmaceda no logra competir con la ya consolidada avenida Los Colonos. La ausencia de una red de tranvías en la avenida Balmaceda, en conjunto con la cercanía a la cárcel y al Cementerio General, no propicia las condiciones adecuadas para que el proyecto de paseo urbano se sostuviera en el tiempo.
En consecuencia, el proyecto de paseo urbano municipal es abandonado y las instalaciones construidas caen en desuso, relegando nuevamente a la avenida a un rol periférico. Entre los años 1950 y 1960, surge un hito fundamental: la apertura de la diagonal de la avenida Caupolicán diseñada en el plan regulador de 1892 (Figura 5).
Cuarta Etapa Contemporánea (1961-2023)
Luego del terremoto de 1960 en la ciudad de Valdivia, la avenida Balmaceda experimenta un nuevo ciclo de renovación urbana orientado en la arquitectura moderna, con financiamiento mayoritariamente privado. Tras el término de la avenida diagonal Caupolicán, y siendo parte de la ruta internacional que conecta el eje norte-sur de Chile, se incrementa significativamente el tránsito vehicular en la ciudad, generando una ba-rrera física que fragmenta definitivamente a la avenida Balmaceda.
Como resultado, se consolida una diferenciación funcional: la extensión oriente de la avenida adopta un carácter comercial vinculado al ámbito rural, mientras que la extensión poniente mantiene su vocación institucional. Hacia el año 1970, se consolida a la avenida como un eje institucional de la ciudad, al ampliar el uso de suelo en la extensión poniente con instituciones judiciales en los faldeos del cerro Ñielol y la habilitación de un tribunal en las dependencias de la cárcel.
El Patrimonio y la Presión Inmobiliaria en la Avenida Balmaceda
En las faldas del cerro Ñielol, adyacentes a la avenida Balmaceda, se han identificado cinco sitios arqueológicos. Dos de ellos corresponden a antiguos cementerios prehispánicos5, cuya proximidad al actual Cementerio General resulta particularmente significativa. Los demás sitios6 se asocian a antiguos asentamientos habitacionales, tanto prehispánicos como históricos. Cabe destacar, sin embargo, que todos los hallazgos fueron realizados en distintas etapas de renovación urbana a partir de la década de 1960, irrumpiendo en su mayoría en los sitios arqueológicos con cimientos de edificaciones en hormigón sin un manejo adecuado de parte del Municipio. En años posteriores y con nuevas reformas constructivas en el sector, se ha ignorado el registro de estos sitios arqueológicos, volviendo a irrumpir en ellos y catalogando su aparición o extensión con sorpresa. Estos hechos dan cuenta de la importancia del estudio del trazado urbano de las ciudades con contrastación de información histórica, oral y arqueológica.
Si se logran prevenir las intervenciones fortuitas al casco histórico, se evita el expolio y destrucción de su patrimonio, con planificaciones que aborden tiempos y metodologías adecuadas, evitando retraso de las obras de construcción y de entrega de espacios públicos (Figura 6). Además, lo anteriormente mencionado también es aplicable al patrimonio arquitectónico que aún se preserva en la avenida Balmaceda, con inmuebles representativos de las etapas evolutivas de la avenida y la ciudad según las décadas de 1920, 1940 y 1960. Estos inmuebles en los últimos cinco años se han visto en peligro por incendios y demoliciones no autorizadas, producto de la falta de seccionales en las áreas de conservación histórica e inmuebles de conservación históricos del plan regulador de la comuna, y a su vez, de la falta de un plan de gestión patrimonial comunal que dialogue con la presión inmobiliaria en el casco histórico de la ciudad.
Entre los elementos arquitectónicos presentes en la avenida Balmaceda (Figura 7) se distinguen dos períodos constructivos. El primero corresponde a edificaciones anteriores a 1925, principalmente viviendas de uno o dos pisos en madera, continuas y aisladas. Destaca en este período la antigua planta elevadora de aguas del primer sistema de agua potable de la ciudad, construida en ladrillo y hormigón emplazada en el cerro Ñielol en 19117. El segundo período incluye edificaciones posteriores a 1925, caracterizadas por los estilos neoclásico y moderno, construidas principalmente en hormigón o ladrillo. Estas construcciones comprenden espacios educacionales, barrios residenciales, viviendas aisladas y edificaciones con vocación comercial. Destacan las construcciones de la planta elevadora de aguas de 1929.
Los elementos paisajísticos de la avenida Balmaceda (Figura 8) se cor-responden con el cerro Ñielol, el canal Gibbs y el canal Temuco, con extensión a las vistas del cerro Conun Huenu al suroriente, y la conexión hidrológica de la cuenca que se forma entre los esteros Gibbs, Colico y Coilaco con el humedal Vegas de Chivilcán. En esta cuenca habita una gran cantidad de fauna y flora que representa e identifica al paisaje de la ciudad de Temuco en toda su extensión, dado que el canal Gibbs atraviesa la ciudad de norte hacia la costa en toda su extensión.
Dentro de los elementos conmemorativos de la avenida se destaca la Plaza por la Paz, ubicada en la intersección de las avenidas Prieto Norte y Balmaceda. Este espacio alberga un memorial dedicado a las víctimas de la dictadura militar de Augusto Pinochet, en homenaje a los ejecutados políticos y detenidos desaparecidos. Sobre los elementos culturales, se identifican dos sectores que han sido resignificados por el pueblo Mapuche, los cuales cuentan con la presencia material de chemamull y rewe8.
Durante el año 2025 se unifican los dos sectores de significación cultural Mapuche asociados a la avenida en el cerro Ñielol (Figura 9), siendo trasladado el Chemamull del Liceo Tecnológico asociado al sitio arqueológico Ñielol 1 (Eltun) junto a los Chemamull del cerro Ñielol, debido a la ampliación y renovación de la escuela especial Ñielol que interviene en un sitio arqueológico tipo Eltun. Este hito representa el inicio de una nueva etapa de renovación urbana en la avenida Balmaceda, que pone en peligro el patrimonio natural, cultural y material de la avenida, y en tanto, su paisaje cultural. A este hito se suman proyectos futuros a las faldas del cerro Ñielol de nueva infraestructura judicial en altura, la ampliación de rutas viales y la entubación del canal Gibbs; hechos que en caso de concretarse afectarán directamente el patrimonio natural, cultural y arqueológico asociado a la avenida Balmaceda.
A pesar de que en el año 2002 la avenida Caupolicán dejó de formar parte de la ruta internacional, tras la construcción de un bypass, la fragmentación urbana y funcional de la avenida Balmaceda se mantuvo. Nuevamente la Municipalidad propuso a la avenida como paseo público, además de agregarla en una ruta patrimonial e instalar elementos conmemorativos de significación cultural; pero el constante tránsito de vehículos de carga pesada y el uso de suelo predominantemente industrial de la avenida Pedro de Valdivia siguen dificultando que la avenida pueda ser ocupada como espacio de esparcimiento. Además, la mantención de la cárcel de hombres en la avenida y las constantes situaciones de comercio informal en su extensión poniente, han mantenido a la avenida Balmaceda como un eje de límite urbano y fuertemente marginalizado en su extensión poniente.
Las promesas de la Municipalidad de reubicar la cárcel y reestructurar el comercio en la extensión poniente pueden lograr consolidar a la avenida Balmaceda como un paseo público y eje institucional no marginalizado, integrando la avenida al conjunto extensivo de la ciudad. Pero de momento, solo se ha reactivado incipientemente su rol como parque urbano desde escasas iniciativas municipales9.
Palimpsesto Urbano, Paisaje Cultural y Tiempos de la Ciudad
El concepto de palimpsesto urbano, en el caso de la Avenida Balmaceda, se manifiesta en los vestigios materiales que evidencian las distintas etapas de desarrollo tanto de la avenida como de la ciudad de Temuco. Estos vestigios, expresados en hallazgos arqueológicos, edificaciones, hitos conmemorativos y elementos culturales y paisajísticos, configuran un paisaje urbano semejante a un rompecabezas, revelando las transformaciones históricas del entorno urbano. La relevancia de la avenida Balmaceda radica en su condición de eje estructurante del casco histórico fundacional, manteniendo hasta la actualidad funciones que remiten a sus orígenes.
Según el análisis realizado, Temuco sí puede considerarse un paisaje cultural histórico semi planificado o mixto, dado que, si bien existió un trazado fundacional planificado, su ejecución fue modificada por componentes vernáculos que impidieron su implementación total. Estos componentes se reflejan en la influencia directa de la población Mapuche y colona en el posicionamiento de elementos urbanos no diseñados en el plan regulador de 1982, que se explican las costumbres de vida urbanas híbridas producidas por el contacto forzoso de colonos, criollos y pueblos originarios. Dicho proceso se manifestó de manera multicultural y multiorgánicas en el contexto urbano. Así, la ciudad fue moldeada por sus propios habitantes sobre una grilla de damero con tres grandes avenidas y una diagonal que nunca se concretaron plenamente (Figura 10).
Siguiendo a Roncayolo (2002), la Avenida Balmaceda ha transitado por las etapas de construcción, uso y representación, pero aún no alcanza una fase de maduración y valoración integral. A pesar de los esfuerzos comunitarios por consolidarla como un eje patrimonial, la presión inmobiliaria ha dificultado esta tarea, especialmente en su tramo poniente. En los últimos cinco años, numerosos inmuebles solicitados por la ciudadanía para su conservación han sido demolidos sin permiso municipal o sido destruidos por incendios, a pesar de las protestas, proyectos de valorización y cobertura mediática. Aunque existen zonas e inmuebles de conservación histórica reconocidos a nivel comunal, estas medidas han resultado insuficientes para resguardar el patrimonio edificado de la ciudad. Esta situación se debe, en gran parte, a la falta de normativa, inspección y planificación municipal, y al avance del interés inmobiliario en altura hacia la avenida Balmaceda.
En la actualidad se está realizando un nuevo plan regulador para la ciudad. Sin embargo, las disputas territoriales con las comunidades indígenas urbanas —despojadas de su territorio por el crecimiento acelerado y no planificado de la ciudad— continúan. Plantear que no fue planificado hace referencia a la compra ilegal de terrenos de propiedad indígena, y al loteo y diseño apresurado del crecimiento de la ciudad. Dichos procesos se reflejan en los actuales problemas viales actuales de Temuco, una ciudad que no cuenta con corredores apropiados para su morfología ni para su número de habitantes. Esta situación provoca no solo la afectación de áreas silvestres protegidas y de comunidades indígenas urbanas y periurbanas, sino también un aumento de la contaminación ambiental, la afectación de sitios arqueológicos y de significación cultural, y una disminución en la calidad de vida de sus habitantes.
CONCLUSIONES
A partir del diseño del plan regulador de 1892 y de las renovaciones urbanas posteriores a 1940 y 1960, Temuco se fue consolidando como una ciudad moderna con hitos de uso de suelo vernáculos y componentes identitarios multiculturales. Este fenómeno fue favo-recido por el aislamiento de la comuna respecto del nivel central y por las limitaciones fiscales derivadas de conflictos nacionales e internacionales, como la Guerra del Pacífico y las guerras mundiales. En este contexto, la ciudadanía asumió un rol activo en la planificación urbana, adaptando la ciudad a sus propias necesidades y conformando un casco histórico coherente con su realidad topográfica, cultural y de densidad poblacional.
Un elemento clave en este proceso fue el trazado de las principales vías de comunicación, entre las que destacan las avenidas Balmaceda, F. A. Pinto, Prieto Norte, Los Colonos y Caupolicán. De todas ellas, la avenida Balmaceda ha mantenido su trazado original, consolidándose como límite urbano y espacio de interconexión vial, comercial y cultural. A lo largo del tiempo, ha experimentado cuatro etapas de construcción y cumplido tres funciones principales: institucional, comercial y de paseo urbano. Dado que el diseño del plan regulador de 1892 no se logró completar, con la subsiguiente intervención privada de la trama urbana y de los usos de suelo de la ciudad, se puede definir a Temuco como un paisaje cultural histórico semi planificado. El carácter de semi planificado se otorga al no corresponderse plenamente con un paisaje histórico planificado según Roncayolo, al contener elementos vernáculos que rompen con su diseño histórico planificado y contener elementos patrimoniales culturales y del paisaje propios del lugar.
CITAS DE TEXTO 1. En el año 2025 tres comunidades Mapuche de Temuco recibieron resoluciones para la apertura de procesos de restitución de tierras mediante la Ley Indígena n°19.253 por la pérdida territorial de títulos de merced ante el crecimiento urbano de la ciudad de Temuco.| 2. Elemento no representado en el plan regulador de 1892, donde se menciona el uso de ese suelo como reservado y loteado. | 3. En base al plano de Avalúo Fiscal del año 1916 y los registros comerciales de la ciudad en los años 1912, 1925-26 y 1929 albergados en el Archivo Regional de La Araucanía.| 4. Actualmente llamada avenida Alemania, para fines de este estudio se denominará avenida Los Colonos.| 5. Sitios Ñielol 1 y Quinta Santa Elvira.| 6. Ñielol 2, Ñielol 3 y Pabellón de La Araucanía.| 7. Plano de agua potable de Temuco en ejecución, 1911.| 8. Elementos materiales de significación cultural Mapuche.| 9. Instalación de ciclovías, juegos infantiles, hitos conmemorativos de derechos humanos, un corredor funerario y rutas patrimoniales.
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